El uso social del patrimonio cultural

El día pasado 12 de julio, estuve con mis alumnos de formación inicial docente en el sitio arqueológico de Huapalcalco, en la ciudad de Tulancingo. ¿Por qué acudimos? Los alumnos se preparan para saber enseñar historia en educación básica, particularmente en la escuela secundaria. Uno de los puntos importantes que discutimos en el salón de clases, con relación al enfoque didáctico de la asignatura de historia, es el uso social del conocimiento histórico. Hemos dialogado que saber de historia local, nacional o mundial, no es suficiente, ¿para qué sirve la historia? Una de nuestras referencias ha sido el trabajo de Carlos Barros y la memoria debate. El precitado historiador dice que el sentido de la historia no sólo es no repetir el pasado, sino corregir, en alguna medida los errores del pasado.

Por el lado del programa de estudios de historia en educación básica, el logro de los aprendizajes esperados, hace que se desarrollen competencias de historia, una de ellas es la de conciencia histórica para la convivencia. Es decir el conocimiento que se busca que los alumnos se apropien, debe de servir para que sepan convivir sanamente con su presente, con los otros y su entorno natural y cultural. Precisamente a esto fuimos a Huapalcalco, para que de primera mano los alumnos miraran cómo el conocimiento histórico del patrimonio cultural local, se usa para saber convivir con el entorno. En este sitio arqueológico en trabajo de la asociación civil Niebla y Tiempo es único, gracias a su trabajo es la vez primera que la sociedad civil organizada promueve que haya una declaratoria de zona arqueológica. Ello implica que hayan promovido la participación ciudadana con conciencia histórica.

La primera actividad que hicimos fue el recorrido al sitio arqueológico. La narración oral de Montserrat Barragán Andrade, presidenta de Niebla y Tiempo, nos acercó a la historia del lugar. Pero también nos hizo visible la violencia que existe hacia el sitio arqueológico. Hay varias pinturas rupestres que han sido borradas. Se presume que las personas tratan de “llevarse” la pintura, pero es imposible hacerlo. También hay pintura con aerosol. Pero el maltrato no es de hoy, viene desde la colonia. Hay numerosas evidencias de que diferentes materiales del lugar, ya sea de los abrigos rocosos o de los templos prehispánicos, han sido extraídos para hacer edificaciones. Por último Alejandro Aldana Barragán, nos dio una suficiente conferencia sobre lo que significa participar ciudadanamente para el cuidado del patrimonio cultural local. En el dialogo que construimos, una de las ideas que más hondo nos caló, es el saber convivir sanamente con el patrimonio cultural, no violentarlo, y que ello en parte correspondía a la formación que hicieran los docentes de historia en educación básica. Así no repetir el pasado, es ya no maltratar más Huapalcalco. De alguna manera, reparar los daños a Huapalcalco, consisten en hacer que sea una zona arqueológico para que se haga investigación arqueológica e histórica y se difunda su valor para la identidad nacional y local.